Desde diciembre de 2014 AGUESA ha tenido el placer de trabajar para el Servicio Andaluz de Salud (SAS) realizando un exhaustivo análisis de las aguas de los Centros de Salud de la provincia de Málaga. Para ello, se lleva a cabo lo que se conoce como el control legionella y el estudio para determinar la potabilidad del agua.

Gracias al control de la legionella se intenta radicar la bacteria denominada Legionella Neumophila, la cual vive de forma libre en el ambiente y está presente en todos los hábitats acuáticos. Su origen son las aguas superficiales de los lagos, ríos, estanques, e incluso aguas termales, aunque también  podemos encontrarla en las aguas marinas poco salobres y en el agua de lluvia almacenada formando parte de la flora bacterial de estas.

Suele vivir en temperaturas que van desde los 35 hasta los 39 grados. Sin embargo, puede crecer multiplicándose en ambientes entre 20ºC y 45ºC, destruyéndose a partir de los 70ºC.

En el caso de los centros de salud, podemos encontrarlo en la red de abastecimiento de agua, sobre todo en aquellas zonas donde hay más cal, coincidiendo con así con las partes más calientes.

Por tanto, el equipo de AGUESA se encarga de realizar este tipo de control transportando el material necesario y  tomando muestras de agua caliente y de agua fría en los puntos más críticos, es decir, aquellos grifos más alejados de la red de abastecimiento.

Una vez determinado el punto crítico:

  1. Se toma el envase de recogida, envase de vidrio de borosilicato o plástico polipropileno estéril con una solución de tiosulfato de sodio al 20 %.
  2. Se recoge primero unos 100 ml
  3. Después se rasca en el punto de toma con una torunda que se incorporará en el mismo envase y se recoge el resto de agua hasta completar el litro.
  4. Se mide la temperatura del agua, el pH y el cloro libre residual o biocida.
  5. Completamos los datos de identificación de la muestra en la etiqueta.

Para el transporte de muestras se recomienda enviarlas al laboratorio antes de 24 horas manteniendo una temperatura refrigerada y protegidas del calor o la luz.

Para conocer la potabilidad del agua se realiza un procedimiento similar al anterior, por el cual se toman muestras de agua, independientemente de que sea fría o caliente,  y que son transportadas al laboratorio.

Con este análisis se pretende encontrar la posible existencia de bacterias en el agua como la escherichia coli o los coliformes.