El agua es la fuente de la vida y en este planeta una minúscula cantidad, menos del 3% del agua del planeta es dulce, pero la gran mayoría de esta se encuentra en estado sólido en los polos, o acuíferos subterráneos de acceso imposible debido a su profundidad. Lo que nos deja con que menos del 1%  de este agua dulce (0’007% del total del agua del planeta), está disponible para cerca de 7 mil millones de persona y una multitud de ecosistemas.

Existen diferentes causas para la aparente disminución del agua potable disponible. Las principales razones incluyen el crecimiento de la población por el aumento de la esperanza de vida, el incremento del uso de agua per cápita. También es probable que el cambio climático resulte en un cambio en la disponibilidad y distribución del agua dulce en todo el planeta:

«Si el calentamiento global continúa derritiendo glaciares en las regiones polares, tal como se pronostica, la disponibilidad de agua dulce puede disminuir. En primer lugar, el agua dulce de los glaciares se mezclará con el agua salada de los océanos y se volverá demasiado salada para beber. En segundo lugar, el aumento del volumen de los océanos hará que los niveles del mar se eleven, contaminando con agua de mar las fuentes de agua dulce a lo largo de las regiones costeras»

Su escasez pone en peligro la vida de muchas especies, incluida la nuestra. Y su contaminación la convierte en inutilizable por cualquier ser vivo. Algunos organismos pueden sobrevivir sin aire, pero ninguno puede existir sin agua.

Teniendo en cuenta que cada uno de nosotros consumimos en nuestras casas una media de 300 litros de agua al día, si queremos seguir disfrutándola, debemos de ser conscientes de este problema y tratar de hacer un uso responsable de esta, no consumiendo ni una gota de más.