El litoral malagueño es muy vulnerable a los vientos de Levante, toda la bahía, de Fuengirola a Málaga, tiene una orientación de suroeste a noreste. Los temporales, llegan con mucha fuerza, recorriendo largas distancias, y con grandes olas. Los destrozos siempre son causados por esto. De hecho, suele suceder en la época primaveral, precediendo a la temporada turística, causando más impacto social y mediático. Pero no es la lluvia por si misma el único problema, el factor humano es imprescindible para crear un cóctel que nos trae a los Malagueños desagradables consecuencias medioambientales, e incluso sanitarias:

La acumulación de basuras y residuos vertidos al inodoro, como envases, toallitas, compresas, etc, afloran en la playa al día siguiente de haber llovido debido a vertidos provenientes del alcantarillado, que se ven colapsados por las lluvias caídas. Ya que al tirarlos por la red de saneamiento, se van formando unas madejas de residuos que hace que con las lluvias, el agua empuje los tapones que se forman en la red hasta las estaciones de bombeo y éstas se colapsen al no tener capacidad de bombeo suficiente, desbordándose el caudal al mar, por lo que los residuos terminan en la playa empujadas por la corriente. La empresa Municipal de Aguas, Emasa, retira cada mes de las Estaciones de Bombeo de Aguas Residuales de la ciudad más de 30.000 kilos de residuos. Y lo más grave de todo esto es que,  será un problema permanente hasta que la red de saneamiento, y las estaciones de aguas residuales sean capaz de depurar todo lo que arrojamos de manera indebida por el retrete, o, más evidente, que los ciudadanos nos concienciemos de una vez que estos hábitos perjudican a la calidad de nuestras costas.

El otro viento, el de Poniente, tiene menos efecto, al estar protegida la costa, impide la formación de grandes temporales, y el tipo de ola es mucho más pequeño. Pero el Levante tiene otras  consecuencias, el arrastre de olas de alta mar a la costa traen “las natas”, cuyo origen es el tráfico marítimo.

nata playa

Las natas tienen un componente orgánico. La mayor parte es de tipo microbiológico, y viene de las estaciones de aguas residuales que depuran pero no eliminan toda la flora microbacteriana, además, pequeñas embarcaciones lanzan sus residuos sin depurar. Esto afecta a la imagen de la costa en verano. En esta época, los vientos de la Costa del Sol vienen predominantemente de Levante, y lo trae hacia aquí. Es decir, algo vertido en Nerja (la zona de más contaminación del litoral) puede llegar a Málaga en cuestión de un par de días. Puede haber dispersión, pero también acrecentamiento por la acción biológica. Que aparezcan más o menos tendrá que ver con las corrientes.